Un viaje hacia el centro de mi tierra

He buscado respuestas, quién no ha hecho preguntas.

Y uno, busca respuestas en los otros, pensamos que son ellos los que tienen lo que tanto anhelamos.
Y porqué... porqué, porqué insistimos en que son los extraños, que son los otros, los que apenas nos conocen quienes guardan la llave de nuestro tesoro, quienes conocen el contenido cifrado de nuestra verdad
Cuántas veces quisiéramos que quien está delante de nosotros en la mesa de un café a media luz, quien se sienta a nuestro lado en la sala de un aeropuerto, quien nos besa por las mañanas al despertar en una cama matrimonial, quien nos dice te amo, lo siento, te odio, vete que no puedo más, quedate, te dije que no lo hicieras, es tu culpa, tu puedes, no te dejes, hazme un favor, lavate los dientes... nos diga quiénes somos...
Caemos en la trampa, pensamos que quienes nos miran el rostro diariamente, dos veces por semana, cada año, nos pueden decir qué ven.
No es del todo falso, de alguna manera las relaciones con los demás, tengan que el mote que tengan, pareja, amigos, papás, hermanos, conocidos, compañeros, es una manera de conocernos, pero no es la única, ni la principal.
Pensar que esto es así, es caer en la trampa de definir nuestro tiempo, nuestros deseos, nuestras actitudes, pero sobre todo nuestros sueños, nuestra verdad en el otro, en el exterior, en el frío entorno que nos rodea.
Quién no ha hecho preguntas, quién no se ha sentido confundido y camina por un largo sendero buscando a quién preguntarle una señal para tomar el camino a casa, quién no ha estado perdido y a buscado fuera lo que se encontraba en la alacena.
Así pues y siguiendo esta reflexión, de aquí en adelante y por un tiempo, quiero quedarme en casa, quiero buscar en mi interior de qué estoy hecha y por eso anuncio de aquí en adelante y por un tiempo este sitio no hablará más que de mi tierra, porque pedí un deseo, se me ocurrió una aventura, un viaje hacia un lugar donde casi no voy, un viaje hacia mí y hoy ha comenzado.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

El tiempo es una trampa en la que todos caemos... pero a veces nos debemos escapar de esa trampa y viajar al centro de nuestra tierra... al centro de nuestro ser... que es quiza.. el lugar mas desconocido, incluso aun, por nosotros.

Tanis.. "Gracias" por el TIP

Abraham

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Donde la locura es la única que sobrevive.
En ella, hay insomnio.
Hipótesis no acabadas.
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Pero aquí se respira libertad.

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