¿Y?

Hoy me siento con un nudo en la garganta.


Lo bueno es que son las 11:53 y en 7 minutos se acaba el día. Lo malo es que las emociones no saben de convenciones sociales como el tiempo de un reloj, ahora digital, en este momento el de mi computadora.

Así que me aguanto, ese nudo seguirá ahí quién sabe cuánto tiempo más.

¿Llorarlo? Para qué, de todos modos no se va a ir, es necio como mi madre cuando me pide que me ponga la chamarra o como mi padre cuando me exige llegar a dormir siempre a casa.

Dicen que de estas emociones está construido el ser humano, yo digo que es mentira. ¿Qué se puede construir cuando un nudo en la garganta no deja ni pensar?

Yo creo que un hombre, en este caso una mujer (hablo de mí pues), se construye después de que el nudo se deshace, cuando la calma nos permite poner las cosas en su justo sitio.

Eso he aprendido últimamente. Esperar.

–¿Pero qué cosa estoy diciendo?
–Esperar, querida.

Lo escribo y me sorprendo. En efecto, estoy practicando la paciencia. Seguro los que nomás me conocen de lejitos, en mi segunda vida en internet no podrán jurar que me colma la impaciencia. Pero les juro que hay varios que podrían jurarles que soy peculiar cuando se trata de esperar. (Del verbo jurar me gusta su sonido y como este es mi blog me doy permiso de escribirlo tres veces en un mismo párrafo, así de cínica me he vuelto, pero también paciente).

De hecho es una de las razones (la impaciencia) por las que siempre me las ingenio para llegar tarde y evitar en lo posible esos minutos desesperantes que anteceden a la llegada de alguien.

A lo que iba es que uno se construye en la paciencia. Ahora espero. Si estoy enojada mejor guardo silencio y aguardo. Cuando la ira toma sus maletas y se marcha al infierno, entonces pienso, tomo una decisión y actúo.

Si la ira no se va entonces espero. Lo mismo me pasa con la tristeza, aunque mucho más con el enojo.

Pero, cuando traigo síndrome premestrual (¿se escribe junto como el ex? Pregunto por aquello de las modificaciones de la RAE que a todos indignaron. Pensándolo bien a mi también, no es posible que ahora ex se tenga que poner junto a novio, quedando exnovio, si lo que uno ya no quiere en esos casos es tenerlo cerca, ¿no? Entonces es más que congruente escribir ex novio, así, separado, lejos pues. En fin, ordenes son ordenes).

Les decía, cuando traigo síndrome premenstrual (ya confirme y el prefijo está bien, nomás que le faltaba una 'n', me traiciono a mi misma porque en la realidad cuando digo 'no me molestes que traigo síndrome premestrual' lo digo así sin 'n', no sé por qué no la puedo pronunciar, me refiero a la 'n').

Entonces, cuando tengo síndrome premenstrual (ahora sí lo escribí bien) todo es diferente. Esa paciencia que tanto les he presumido no existe, caput, desaparece como si fueran billetes de 500 pesos en una banqueta.

Pero créanme este nudo en la garganta no es inventiva de mis desórdenes hormonales, así que aguardaré, sólo un poquito.

(Este texto está lleno de rimas internas, repetición de palabras, faltas de ortografía, excesos de comas y qué, ya son las 12:18 a.m. así que ya me voy a dormir, saludos a todos, no sean gachos dejen sus comentarios que a todos contesto, aunque sean... ash olvídenlo ustedes sí son chidos y yo una despistada pensando que estaba publicando en otro blog (yo me entiendo y ya luego les explico). Ah, también este texto tiene dobles paréntesis ¿y?)

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

aaah la impaciecia, tan pero tan seductora, casi tanto como las hormonas que generan esa fuerza de atracción entre ambos sexos (si sexos, me vale madre yo desde la primaria escribo sexos al referirme al hombre y a la mujer, entonces no comparto esa pinche modita panista de cambiarle el nombre a todo lo que les parezca ofensivo), bueno el punto es que si fuera el sindrome premenstrual el origen de ese nudo en la garganta y de esa impaciencia por que todo suceda y deje de suceder, entonces la humanidad entera viviría en sindrome premenstrual permanente hehe, no mas bien creo que la impaciencia se debe a que algunos vivimos a velocidades distintas de las que transcurre la vida misma y los nudos en la garganta? no me lo explico definitivamente haha pero se siente chido cuando se van :)

Tania Hernández Arzaluz dijo...

Yo tampoco comparto la modita panista :-) Gracias por el comentario, sí se siente poca madre cuando el síndrome se va y cuando los nudos también. En este momento ya se me fueron.

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